ESPANYA VA PARLAR AMB ELS 199 ESTATS DE L'ONU PE IMPEDIR LA INDEPENDÈNCIA DE CATALUNYA

El proyecto independentista de Cataluña no murió con la aplicación del 155 de la Constitución, sino al día siguiente del referéndum del 1-O. Carles Puigdemont y Oriol Junqueras eran conscientes de que no iban a lograr un reconocimiento internacional global, pero sí aspiraban a que relevantes países abrieran la puerta a la secesión. Sin embargo, no consiguieron ni un solo apoyo internacional.

“Gracias a la acción del Gobierno, ninguno de los 193 países miembros de la ONU reconoció el proceso independentista: 193 a 0”. Esta frase, pronunciada por el diputado del PP José Ramón García Hernández en la Comisión de Exteriores del Congreso, revela el contundente resultado de los planes y actuaciones del Gobierno dirigidos a desactivar, internacionalmente, el desafío separatista de Cataluña.

El parlamentario popular, además, aseguró que ese rechazo global al procés “es el resultado de un Ministerio que ha sabido explicar la realidad del proceso independentista”, ha combatido las “fake news”, y ha recurrido a “la combinación clásica de prudencia, paciencia y perseverancia” para retratar las incoherencias del Govern catalán y su plan secesionista.
Todo comenzó en 2012

 

A raíz de estas declaraciones, El Confidencial Digital ha contactado con altos cargos de Exteriores y del PP para conocer con detalle qué acciones concretas llevadas a cabo por el Gobierno, y también por el partido, para conseguir que ningún país miembro de la ONU reconociera a Cataluña como Estado independiente.

Las fuentes consultadas explican, en primer lugar, que el fracaso internacional del procés no se ha conseguido por la acción realizada durante los últimos meses, sino por el trabajo de más de un lustro: “Todo comenzó en 2012”, aseguran.

Ese año, con Mariano Rajoy recién llegado al Gobierno, Artur Mas inició un proyecto independentista que derivó en nuevas elecciones autonómicas y la promesa de un referéndum de secesión en dos años. Ya entonces, “el presidente movilizó a su gabinete de Moncloa, al Ministerio de Exteriores, e incluso a dirigentes del partido, para contrarrestar esa ofensiva de la Generalitat

Moragas “multiplicó sus visitas a Cataluña” y se empezó a diseñar una estrategia de comunicación de cara al exterior. José Manuel García-Margallo también se implicó de lleno, enviando argumentarios a todas las embajadas y rebatiendo en televisión las consignas independentistas.

Según altos cargos del PP, “algunos llevamos ya 5 años desmontando el procés con nuestros partidos hermanos en el extranjero. No hay un partido de centro derecha en el mundo con el que no hayamos hablado sobre las mentiras del procés”.


Visitas discretas respondiendo a Romeva

 

En la etapa de García Margallo al frente de Exteriores, el Ministerio adoptó un perfil “más agresivo” que en la presente legislatura. “Además del trabajo con las embajadas, el ministro promovía debates televisivos con los independentistas, que servían para desmontar los argumentos de los principales mandatarios de Convergencia y de ERC”.

Desde 2015, y tras la nueva investidura de Rajoy, Moncloa y Exteriores, con Alfonso Dastis como ministro, pactaron una nueva estrategia, basada en el “pragmatismo y en el realismo”, tal y como destacó José Ramón García Hernández el jueves, en el Congreso.

Las fuentes consultadas explican que el Gobierno, en estos últimos años, decidió “no entrar en el cuerpo a cuerpo” contra el Govern, y centrar sus esfuerzos en desmontar, a nivel internacional y con reuniones reservadas, el proceso independentista.

En ese sentido, desde Moncloa confirman que cada viaje que hacía Raúl Romeva, consejero de Exteriores catalán, a vender el procés, era respondido por parte del Gobierno enviando un emisario al mismo lugar que había visitado el catalán.

--“En ocasiones, hasta se cruzaba con nuestro representante, porque nos entrevistábamos con el que había hablado con él antes, pero Romeva no le reconocía nunca”, relatan.


Conversaciones con “toda la ONU”

 

Además de esta estrategia de discreta “contrapropaganda”, el Gobierno aumentó los contactos bilaterales con los aliados estratégicos -Estados Unidos, Francia, Alemania, Portugal...- , con y otros que podían haberse situado próximos a la causa independentista, como Bélgica.

“Hemos hablado hasta con Eslovenia, que por su historia podía haberse situado favorable al procés en Cataluña, pero su respuesta fue que apostaban por no separar y sí por unir, siguiendo los valores de europeísmo y globalización de la Unión Europea”, relatan las fuentes consultadas.

Sobre la postura de la UE, en el Gobierno destacan las gestiones con Jean-Claude Juncker, Donald Tusk y Antonio Tajani, presidentes de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo, respectivamente, para que rechazaran de forma contundente la independencia de Cataluña antes del referéndum del 1-O.

Los cargos del Gobierno y del PP a los que ha tenido acceso ECD aseguran que, en estos últimos años, “hemos hablado con todos los países de la ONU, o con un 99%, para que nadie reconociera la independencia de Cataluña”. Al final, “ni siquiera Venezuela o Cuba la aceptaron, porque debe de ser duro ponerse en contra a 191 países”, concluyen.

Informa:ELCONFIDENCIALDIGITAL.CAT (11-2-2018)

ELS MONSTRES ESTAN A PUNT DE MORIR: ANAR CONTRA LA IMMERSIÓ POT SER EL SEU DARRER I DEFINITIU ERROR

"Els monstres estan a punt de morir "

 


SALVADOR CARDÚS

 

Segueix-me

“Quan creus que ja s’acaba,

torna a començar,

i torna el temps dels monstres

que no són morts -i el silenci fa niu en la vida,

fa niu en les coses - .

Quan creus que ja s’acaba,

torna a començar”.

Raimon (1969)

SÍ: HA TORNAT EL TEMPS d’obrir el calaix on havíem desat les velles cançons i les velles imatges que ens van ajudar a resistir la llarga nit del franquisme, aquella “vella i odiada nit”. Uns records, però, que també ens diuen que si vam sobreviure a aquella nit encara més guanyarem la foscor d’ara. Els monstres que no morien fa cinquanta anys eren encara més cruels que els d’ara, i som moltíssims més dels que llavors gosàvem cantar Diguem no.

I ÉS QUE SEMPRE que s’estén el nostre desànim reapareix el seu pitjor i més desbocat nacionalisme, les amenaces -tan ufanes i tan superbes- del qual ens tornen a desvetllar de la melancolia de la derrota. Només cal fer una mica de memòria. Ens hi vam trobar el 2006. L’1 de novembre, després que Pasqual Maragall expulsés ERC del Govern, es van celebrar eleccions al Parlament. L’escassíssima participació del 56,8 per cent assenyalava l’estat de desànim col·lectiu provocat pel fracàs de la reforma de l’Estatut (per cert, aprovat amb una participació encara més escanyolida del 48,85 per cent). Els partits catalanistes, amb el seu habitual comportament fratricida -per si algú no ho recorda-, havien arribat profundament dividits al final de la reforma entre el 2004 i el 2006, i, per tant, sense força negociadora a Madrid. A El camí de la independència (2010) ho vaig descriure així: “Tres anys de mala bava i d’una política de vol baix i més aviat carronyaire”. I fins l’independentisme d’ERC hi perdia 11 del 21 diputats. L’estat espanyol, conscient de la desfeta, va pensar que era l’hora de lliurar la batalla “definitiva” per acabar d’enfonsar-nos i humiliar-nos. Llegeix més...

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