FELIPE VI, IMPERIAL: " NADIE ME VA IMPEDIR IR A CATALUNYA "

Felipe VI cerró la semana pasada su visita a Barcelona con un almuerzo privado con directivos catalanes de grandes empresas, con los que intercambió impresiones sobre la crisis política en Cataluña y a los que pidió directamente un análisis pausado de la situación. El rey mostró, en todo momento, una actitud de escucha.

Felipe VI, en la entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona. Felipe VI, en la entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona.

El monarca celebró este encuentro reservado en el Palacete Albéniz, después de participar, junto con la cúpula judicial, en la entrega de despachos a los nuevos jueces, acto celebrado en el Auditorio de Barcelona.

Zarzuela no ha facilitado más detalles sobre los comensales, ni sobre lo tratado en el almuerzo, con el argumento de que se trataba de una “cita privada”.

Los invitados fueron citados a instancias del propio jefe del Estado, y, según ha podido saber El Confidencial Digital por directivos que participaron en el almuerzo, la conversación se desarrolló con “gran normalidad”.

“Los asistentes pudimos hablar con claridad ante Felipe VI”, cuentan.
“Nadie me va a impedir venir a Cataluña”

Algunos de los dirigentes empresariales expresaron al rey su “pesar” por que últimamente la Familia Real haya reducido su presencia en Cataluña. Le recordaron que en su primer año de reinado viajó a la región casi una vez al mes.

En ese momento, según relata a ECD uno de los asistentes, Felipe VI se mostró especialmente “contundente” y despejó cualquier duda: “Nadie me va a impedir venir a Cataluña”, dijo con rotundidad.

Sin citarlos, los directivos entendieron que se refería a las movilizaciones de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), que convocan protestas cada vez que Felipe VI visita cualquier rincón de Cataluña. En ese mismo instante precisamente, mientras se celebraba el almuerzo, 300 activistas protagonizaban una cacerolada de protesta en las inmediaciones del Palacete Albéniz.

El rey explicó que ese ambiente hostil, aunque le resulte “incómodo muchas veces”, no va a llevarle “a dejar de acudir a una parte de España como es Cataluña”.


No ve rechazo a su persona y a la monarquía

 

Les confesó que se trata de una decisión que ha tomado después de constatar que su presencia en Cataluña, al igual que la de la reina Letizia, es recibida en “términos de cordialidad por la mayoría de los ciudadanos”.

Comentó que esa era la mejor demostración de que el retorno a la normalidad en las relaciones es posible y, sobre todo, conveniente para los intereses de los catalanes y del resto de los españoles.

La mayoría de los altos directivos asistentes coincidieron con el monarca en ese análisis, y desmarcaron a la monarquía de otras presencias que sí resultan duramente criticadas por los sectores independentistas, como la de políticos del PP y Ciudadanos, y también respecto a las Fuerzas Armadas.


Los riesgos de seguridad han aumentado

 

Felipe VI es consciente de que esa voluntad de “estar más presente en Cataluña” encarna algunos “riesgos para su persona”. De hecho, así se lo han advertido recientemente al monarca los servicios de seguridad de la Casa del Rey.

Las acciones de los CDR en la calle van aumentando de intensidad calle cada día que pasa, y hasta se convierten en una amenaza seria durante sus estancias en Barcelona.

Sin embargo, comentó a los empresarios que, “a pesar de los obstáculos, yo tengo que venir”, insistió.

Entre los presentes destacaban el presidente de Abertis, y patrono de la Fundación La Caixa, Salvador Alemany; el presidente de Seat, Luca de Meo; el presidente del Banco Sabadell, Josep Olíu; el presidente del bufete de abogados Cuatrecasas, Rafael Fontana; el presidente de la patronal Fomento de Trabajo, Joaquín Gay de Montellà, el presidente del Cercle de Economía y de Colonial, Juan José Brugera; el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls; el presidente de Gas Natural, Francisco Reynés; y el presidente de Planeta, José Creuheras.


“Perspectivas peores que hace un año”

 

Según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, los directivos fueron también claros con el rey. Le expusieron que, desde su punto de vista, las perspectivas a corto plazo para solucionar el conflicto en Cataluña “son peores que hace un año”.

Expusieron que el hecho de que los líderes independentistas se encuentren en prisión ha aumentado la división entre las fuerzas soberanistas. Como faltan los dirigentes, “no han hecho más que formarse cada vez más grupos, entre los que antes iban de la mano”.

Además, la ausencia de interlocutores en la Generalitat, por la falta de Govern, “hace mucho más complicado el diálogo”.

Admitieron que, en este momento, cunde el “desánimo y el pesimismo” en la mayoría de ellos.
“Tenéis que tener un poco más de paciencia”

Felipe VI comprendió esta situación y quiso dirigirles unas palabras de aliento: “Tenéis que tener un poco más de paciencia. Todo está ahora en manos de los jueces y hay que entender que tienen sus tiempos”, les trasladó.

No obstante, el monarca reconoció que se quedaba algo “más tranquilo”, cuando los grandes empresarios de los distintos sectores económicos catalanes le confirmaron que, por el momento, “la economía resistía”. Como ejemplo, le anticiparon que las reservas turísticas para el verano avanzan a mejor ritmo que el año pasado.


Zarzuela les agasajó con productos de la tierra

 

En su día, La Zarzuela anunció que Felipe VI tenía intención de dar más uso a la residencia que la Casa Real tiene en Barcelona, el Palacete Albéniz. Incluso se apuntó que lo utilizaría en viajes y estancias más largas en Cataluña, durmiendo allí alguna vez, cosa que hasta ahora no ha ocurrido.

Pero sí ha querido seguir dando utilidad a ese edificio, y por eso esta vez, aprovechando el viaje a la Ciudad Condal para entregar despachos a los nuevos jueces, organizó en este lugar el almuerzo discreto con estos destacados directivos, a quienes agasajó con productos de la tierra, como habas tiernas con guisantes y distintos vinos catalanes.

Informa:ELCONFIDENCIALDIGITAL.CAT (16-4-2018)

AL FEIXISME NO SE'L DERROTA FENT-LI CONCESSIONS. NI UNA. CEDINT S'HAN PERDUT SIS MESOS

 


"Contraatac "
"Al feixisme no se’l derrota fent-li concessions. Ni una. Cedint s’han perdut sis mesos"


Ramón Cotarelo

 

Hi ha un evident canvi de tàctica processal de defensa en el cas del procés polític que el règim neofranquista està seguint contra l’independentisme català. Els presos i ostatges polítics han abandonat les habituals tècniques defensives de perfil baix, de no provocar la ira dels inquisidors, de cedir en uns punts o altres, de guardar les formes per suavitzar les conseqüències.

Ja era hora. Res del mencionat anteriorment serveix davant de l’ànim vindicatiu d’uns jutges motivats no pas pel desig de justícia, sinó per l’odi i la venjança en un context repressiu que aplica a Catalunta el càstig penitenciari afegit de l’injust allunyament dels presos. És a dir, la criminalització de l’independentisme català, l’intent de persentar-lo com terrorisme per analogia amb el País Basc és política de govern des del començament i a això s’han adherit animadament els jutges que no són verdaderament jutgs sonó agents del poder polític i del seu partit, el PP.

I no només s’hi han adherit, sinó que han endurit les condicions penitenciàries dels ostatges fins a un punt sàdic (casos dels presos amb fills petits, com Junqueras o Forn) o les han portat més enllà, impulsades per les seves conviccions franquistes. Així en la desgraciada executòria de la instrucció de Llarena que algun dia pesarà sobre la seva consciència, si la té, ressalta en especial les inquisitorials exigències d’empenediment i abandonament de les conviccions personals dels acusats a canvi de promeses de llibertat que després es complirien o no, segons li donés al jutge.

Un cop més s’ha demostrat que en situacions d’injustícia, iniqüitat i arbitrarietat, la tàctica d’apaivagament de la víctima és un greu error. El victimari es creix i, com més se li concedeix, més se li ha de cedir i concedir, fins a negar-se a ella mateixa. Afortunadament, aquesta errada estratègia de defensa processar que, a més, té un efecte demolidor sobre la moral dels qui li donen suport i secunden el moviment, sembla haver-se acabat i ha sigut substituïda per la que cal: la ferma defensa dels presos, de les seves conviccions independentistes i la negació que el moviment independentista pacífic sigui un delicte. El delcite, al nostre entendre, estan cometent-lo aquells qui s’enfornten a ell amb la força arbitrària de l’Estat i un tort còdig penal a la mà. Llegeix més...

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