DESARTICULADA A TÀNGER UNA CÈL·LULA JIHADISTA UN MES ABANS DEL BARÇA-SEVILLA

La final de la Supercopa se jugará en Tánger. De nada han servido las quejas por parte del Sevilla, que abogaba por jugar la cita a doble partido en Barcelona y en la capital andaluza. La Federación ha confirmado que por un problemas de calendario y legislación -se incumpliría el convenio colectivo de futbolistas- no puede disputarse en las fechas inicialmente previstas.

Para resarcir económicamente a los equipos por la pérdida de los beneficios en la venta de entradas, Luis Rubiales propuso que se jugase en la ciudad del norte de Marruecos. Gracias al aporte económico de patrocinadores, los dos clubes recibirán un millón de euros aproximadamente además de 6.000 entradas para repartir entre sus aficionados.


Interior enviará agentes de Información desde España

Será la primera vez que la competición se celebre fuera de España, y eso también conlleva una serie de condicionantes en materia de seguridad. Tal y como ha podido confirmar Confidencial Digital, en estos momentos Interior está diseñando el despliegue policial necesario para cubrir la cita.

Cuentan fuentes de la seguridad del Estado que se van a enviar agentes de seguridad ciudadana (en número indeterminado todavía) para tareas de protección de los aficionados desplazados hasta Tánger. Pero también agentes de la Brigada de Información.

Entre estos últimos habrá expertos en materia antiterrorista. Marruecos está bajo una importante amenaza terrorista: En los últimos tres años, coincidiendo con la irrupción del Estado Islámico en el panorama internacional, se han desarticulado en Marruecos un total de 50 células terroristas. Y Tánger es una ciudad clave en la lucha antiyihadista.


Máxima atención en Tánger

 

El último golpe contra el terrorismo en Marruecos tuvo lugar el pasado lunes 2 de julio. Unidades especiales de la Policía marroquí y miembros de la Buró Central de Investigaciones Judiciales llevaban a cabo una operación contra un entramado yihadista en la ciudad de Tánger y otros puntos del país.

Los cuatro detenidos, de entre 19 y 24 años, habían jurado lealtad al Estado Islámico y entre sus planes se encontraba llevar a cabo atentados en suelo marroquí. En los asaltos a sus domicilios se hallaron cuchillos y otras armas blancas, así como material propagandístico con la firma del Daesh.

Entre la documentación se hallaron también instrucciones sobre la fabricación y manejo de explosivos, aunque no se detectó información sobre posibles objetivos. La operación estaría vinculada con otra célula desarticulada en Marruecos el pasado mes de mayo, con ayuda de agentes de Información de la policía española.


Varios desarticulaciones en los últimos meses

 

El golpe policial se une a otros registrados en Tánger en los últimos meses y años. Uno de los más importantes se produjo en diciembre de 2017, cuando se detuvo a uno de los terroristas más buscados, responsable del aparato de captación del Daesh en occidente. Buscaba adeptos dispuestos a atentar en España.

El pasado febrero también cayó en Tánger una célula yihadista compuesta por seis miembros, todos ellos pertenecientes al Daesh. Habían sido responsables de agresiones con armas blancas y se les incautaron puñales y cuchillos.

Marruecos ha contabilizado en los últimos años que alrededor de 1.600 de sus ciudadanos se han unido a las filas de grupos yihadistas. Cerca de 1.000 al Estado Islámico. Y pese a que es uno de los países con cifras más altas de captación yihadista, el país no sufre un atentado desde el registrado en Marrakech en 2011.

Informa:ELCONFIDENCIALDIGITAL.COM (11-7-2018)

SENYORS DE L'ICE: UNA LLENGUA AMENAÇADA COM EL CATALÀ NECESSITA UNA NORMA FORTA, SEGURA, ESTABLE QUE NO DESORIENTI

 

"Ara és l’hora, IEC"
«Una llengua amenaçada com el català ha de menester una norma forta, segura, estable, que no desorienti»

 

Per: Jordi Badia i Pujol

 

Ara fa dos anys que es va publicar la Gramàtica de l’Institut d’Estudis Catalans (GIEC). L’acolliment d’aquella obra fou divers: alguns filòlegs hi veien una gran oportunitat d’acostar la norma al ‘català del carrer’. Alguns altres, preocupats per la pèrdua de genuïnitat accelerada, consideràvem perillós que acceptés mots, construccions i girs que fins llavors havien estat bandejats per la normativa perquè eren fruit de la interferència del castellà. Molts d’aquests castellanismes gramaticals, la GIEC els presentava com a col·loquialismes: no els recomanava en registres formals, però els acceptava en els informals.

En una cosa coincidia pràcticament tothom: la GIEC no oferia una exposició clara i entenedora, a l’abast del gran públic. Aquesta consideració, d’alguna manera, la feia seva àdhuc la presidenta de la Secció Filològica de l’Institut d’Estudis Catalans, Teresa Cabré, que ja abans de publicar-se la GIEC prometia que durant el 2017 s’enllestiria una gramàtica ‘essencial’, una obra ‘adient per a algú que no sigui especialista i que vulgui anar de cara a la norma’.

Quan ja feia mig any que circulava la GIEC, vaig tenir ocasió d’explicar-ne la meva visió davant un auditori d’estudiants i professors de filologia (Universitat de Girona, maig del 2017: vídeo) i vaig poder comprovar que poca gent del gremi l’havia consultada. Amb el temps, he anat constatant que, efectivament, la GIEC és una gramàtica que no ‘ha arribat’ a la gent (ni tan sols als professors de català), és a dir, que no és vista com una obra útil. Llegeix més...

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